domingo, 24 de junio de 2018

Corregir cada momento

Escribir un libro es ciertamente hermoso.
Convives con tus personajes día y noche y les coges un cariño especial que solo los lectores son capaces de comprender. Pero cuando lo terminas, solo sientes melancolía, tristeza y mucho, mucho miedo, o al menos ese es mi caso.

Me suelo enfrentar al terror de no saber si mi libro es bueno o es malo. A mi me puede parecer una cosa, pero claro, un libro esta para compartir y que otros lo lean y eso es lo me paraliza, el que alguien diga "esto es pura basura".
Debo de decir, que antes llevaba las criticas peor, pero ahora con un par de libros en Amazon y habiendo leído de todo, comprendo que no puedo llevarmelo a un terreno personal todo lo que opinen de mis novelas.
Pero igualmente, terminar un libro y enfrentarlo a un ojo critico, asusta y el primero que tiene que volver a leerlo es el mismisimo autor.

Yo ahora mismo estoy corrigiendo "La muerte de los sueños", que si habéis pasado por mi Intagram lo habréis visto en un par de Stories.

Decidí imprimirmelo todo para corregirlo tranquilamente en cualquier momento y lugar, y luego pasarlo al ordenador. Si vierais ahora las hojas... están llenas de tachones, de subrayados, de palabras en un lado de la pagina, y tengo apuntes en otras hojas para no olvidarme de algunos detalles...
Tengo un buen lío entre manos, ya que no se trata de corregir fallos ortográficos, que es básicamente lo más importante, si no también estoy corrigiendo frases mal estructuradas, situando las escenas (algunos lectores se quejaban en otros libros de que no se entendían los cambios de escenas) cambiando algunos elementos que no tienen sentido o que no se vuelven a nombrar...

Me lo estoy tomando muy en serio con este libro y no significa que con los otros no me lo tomara de esa manera y por eso tienen fallos.
Esto me gustaría explicarlo más despacio...
Al leer los comentarios de algunos lectores, me he dado cuenta de que he cometido errores garrafales, porque hablan de escenas sin sentido, de no situarse bien con algunos personajes, que la redacción es mala y alguien incluso llego a decir que mi libro era una traducción del ingles, y yo... ¿Que...
Obviamente toda la culpa es mía, sobre todo cuando me comentan que los personajes son planos.
Que un libro sea malo depende únicamente del autor y lo tengo bastante asumido, pero... quiero decir que me cargue con más culpa de la necesaria cuando me enteré de algo hace poco. No quiero dar detalles.
Debí de poner mucho más mimo en la corrección de los libros que estáis leyendo en Internet y que me pertenecen, pero cuando confías en ti y... en otros factores... y crees que todo es perfecto... nada es así y por eso quiero pediros disculpas desde aquí. Y por eso no voy a descansar hasta ver que "La muerte de los sueños" es un libro digno para mis lectores, porque os lo merecéis todo, os merecéis que os cuiden y os traten bien cuando estáis leyendo un libro y que no os encontréis con dificultades para entenderlo solo porque no se ha corregido por dos personas.

La verdad es que me esta resultando un duro trabajo, pero... increíblemente satisfactorio. No tengo ningún tipo de prisa, ni de presión, solo disfruto del proceso y sueño con millones de posibilidades para dároslo a conocer.

Por cierto "Deseos Encerrados" sigue en lo más alto de Amazon. Tengo la esperanza y así lo creo, de que sigue ahí a pesar de su "poca corrección" porque la historia le ha gustado a mucha gente. E incluso he leído la mejor reseña de la novela en un blog y me emocioné un montón.
Deseos encerrados me esta demostrando que lo que importa es una historia, la emoción que se le da a escribirla, la base...
Aunque veo a Deseos encerrados de una manera distante y a veces no la siento como mia, me emociona que este ahí y la gente este comentando sobre ella, eso me anima un montón y me hace sentir orgullosa de la idea que tuve y lo que escribí.
Me encantaría darla más promoción y más visibilidad es redes, pero por algunos motivos personales no puedo. Que la sigan leyendo es... fabuloso.

En fin, seguiré por aquí, dando guerra con mis relatos y mis experiencias. Gracias lectores.


sábado, 16 de junio de 2018

Todas las noches

Cuando eres la protagonista, cuando escribes para desahogarte, cuando escribes con el corazón...

"Recuerdo subir las altas escaleras con mis pequeñas piernas hacia mi cuarto.
Antes de traspasar la puerta que tenía enfrente, tenía otra a un lado que no sabía muy bien a que conducía. Me acababa de mudar y aún no me había hecho el recorrido de toda la casa.
Aquella puerta me llamó la atención, la abrí, pero no pasé a través de ella. Era un trastero, lo supuse por el suelo de piedra, la oscuridad y lo siniestro de la estancia. Nunca se decora un trastero, ahí es donde acumulamos parte de nuestros sueños rotos y no queremos que nadie vea eso, nuestra cabeza, todo desorden.
Me quedé sentada en las escaleras, con la puerta abierta, con las palpitaciones de mi corazón a mil por hora. Al fondo de la estancia había un armario de madera antiguo y a su lado una puerta que daba a un rincón aún más oscuro y siniestro.
Tragué saliva, yo tenía que dormir al lado de esa estancia, sin saber ni atreverme a conocer que había allí dentro.
Mi madre, que pasó por mi lado a dejar unas cosas en mi nuevo cuarto, no me dijo nada sobre aquel lugar. Ignoró mi inquietud, pensando que estaba en mi propio mundo de fantasía, sin tan siquiera imaginar que acababa de descubrir el significado de la palabra “terror”.

Volví a mis ocupaciones de niña, hasta que al llegar la noche tuve que enfrentarme a pasar de nuevo por ahí. Abrí la puerta de un golpe y comprobé que era aún más aterrador que de día. La oscuridad se cernía sobre el lugar, llamando a gritos a los fantasmas de la noche. Sin duda, pensé, que aquel sitio era el refugió de algún ser inquietante que venía a por mi.
Alguna vez mande a mi gato dentro del trastero, pero obviamente no me trajo noticias de ningún tipo. Lo único que me sorprendió es que volvió pronto a mis brazos, siendo los gatos los animales más curiosos.

El tiempo pasó, las noches continuaron su ciclo y yo dormía tranquila porque tras pasar mi cuarto se encontraba la habitación de mis padres. Me sentía segura porque si algo me atacaba, yo podría correr para refugiarme en los brazos de mi familia. Eso si, tardaba en conciliar el sueño. Tenía los ojos abiertos en la oscuridad, alerta, temiéndome que si me debilitaba yendo a los sueños, ya no tendría escapatoria, no podría huir a tiempo, me sacaría de la cama y me arrastraría al armario que había dentro del trastero.

Ese trastero consiguió de verdad quitarme parte de mi vida, ya que me marché de aquella casa acompañada unicamente de mi madre y con un destino incierto. Mis padres se acababan de separar y yo solo recuerdo ese trastero y mis cosas y mis sueños abandonados en un cuarto que era mi fortaleza. Incluso mi único compañero, que era mi gato, quedó a merced de ese siniestro lugar.

Aún no entiendo que significa ser mayor.
Solo dicen que ser mayor significa ser valiente y no tener miedos para enfrentarte a lo que realmente es la vida.
Pero cuando yo fui más adulta, no desapareció nada de eso.
Me mude yo sola a una habitación. El portal era antiguo con paredes de piedra y unas escaleras que no estaban en muy buen estado. Aún así la casa era grande y mi cuarto bastante coqueto. Mis compañeras de piso eran mujeres que iban de aquí para allá, pero que dormían en la casa. Me sentí segura hasta que una noche me quedé sola.
Apagué la luz para dormir y tuve que volver a encenderla a los tres segundos. En esos pocos instantes de oscuridad, noté una especie de presencia en la casa. Posiblemente era algo psicológico, algo que estaba en mi imaginación y nada más, pero ni con la luz encendida esa sensación se escapaba de mi. Tenía hasta miedo de pasear por la casa y encontrarme algo que no quisiera. Me aguante las ganas de hacer pis, temerosa de que en medio del pasillo algo me atrapara. La angustia me abrazaba y me confundía y no sabía que me tranquilizaría más, si una puerta cerrada o una abierta. Si la cerraba, tenía la certeza de que escuchaba detrás de ella pasos o ruidos extraños y si la abría entonces aquel fantasma tendría más facilidad para atacarme.
Me movía intranquila en la cama y al día siguiente me levantaba con ojeras y con el cuerpo destrozado.
Yo ya sabía que tenía miedo a la oscuridad, pero no conocía el grado de terror que me producía estar en la cama incluso con la luz encendida. Era pánico a la noche, al silencio y a las leyendas en torno a la luna y sus monstruos. Con alguien en casa sentía más tranquilidad y entonces si lograba descansar.

Cuando me mudé con una pareja, sentí cierto alivio. Ya no dormiría sola, si no abrazada y segura. Pero, que error. Él tenía a veces turno de noche y yo recuerdo estar en el salón, con la tele encendida, luchando contra los monstruos. Ya no me servía dormir con la luz encendida, pues sentía como si alguien me fuera a soplar en el oído o a arañar la espalda. Era un miedo hacia algo que no existía, pero que inconscientemente cuando cerraba los ojos podía sentir ese soplido y esas uñas clavándose en mi. Abría los ojos y miraba a mi alrededor, paseaba por la casa, abriendo puertas y armarios y asegurándome que nadie rondaba en mi casa a las cuatro de la mañana.
Volví a la cama y entonces frutó del cansancio noté mis piernas agarrotearse y a mi cuerpo obligándome a dormir, pero yo luchaba con todas mis fuerzas hasta que escuchaba decir a mi pareja que “ya había llegado”.

Supe en ese momento que debía acudir a un especialista, puesto que mi cuerpo comenzaba a mostrar signos de cansancio extremo, además tenía miedo de volver a experimentar como mi cuerpo se bloqueaba y como mi corazón se me desbocaba del pecho.

Ahora, a veces duermo con una lamparita, otras no…
Alguna vez abrí los ojos en medio de la noche y vi un gigante perro de ojos rojos que me miraba queriendo devorarme, encendí la luz y pensé que todo era fruto de mi gran imaginación. A veces oigo cosas y digo… “es la casa”…

También sé que jamás podré dormir sola en un hotel o en una casa desconocida yo sola… Porque tengo miedo, mucho miedo, terror…

Y todas las noches… yo tendré miedo." 

lunes, 11 de junio de 2018

Infinidad de posibilidades

¡¡Bienvenidos a mi blog!! Donde cuento mi sueño de querer convertirme en una escritora con unos pocos lectores.

Ayer estuve en la feria del libro de Madrid. Era el ultimo día y fuí casi de casualidad, porque pasaba por allí, pero bueno, como escritora es una cita ineludible y debería ir todos los años sin falta, pudiera o no pudiera.

A lo mejor ha sido porque he ido el ultimo día y los ánimos estaban más bajos, pero creo que la feria debería ofrecer algo más, como por ejemplo hablar con los visitantes. No que fuera solo un "aquí mis libros, aquí mi autor y ya esta", si no una interacción más guay con los lectores, enseñándoles escritores nuevos, novedades, curiosidades, algo que al pasar por el puesto te animara no solo a comprar si no a querer saber más de la editorial o de la tienda, ya que te pueden recomendar un libro según tus gustos.
Salvando ese tema que siempre suelo comentar y que no es ni mucho menos culpa de la gente que esta allí en las casetas, la feria del libro es un lugar muy interesante y lo que más me gusta, que puedes hablar con otros escritores sin problema, porque el entorno invita a ello. Y lo que más me emociona es ver sin duda, que aún siendo el ultimo día, el sitio estaba lleno de gente. Hay lectores, muchos lectores. Yo llegué a las cinco y el sitio estaba algo más vacío porque abría todo a esa hora, pues a las cinco y media apenas se podía ya mirar los puestos sin chocarte con alguien. A mi no me pareció agobiante, si no todo lo contrario, fue una sensación maravillosa.

Pero lo interesante vino después y es de lo que hoy quiero hablar en el blog.
He leído un articulo en "El país" a través de la pagina de "Revista que leer", sobre los tres autores españoles autoeditados que venden más libros en amazon (dejo el link al final de la entrada). Me voy a detener en la primera autora Rut Nieves, escritora de "Cree en ti".
Este libro lo he visto en bastantes librerías, no le prestaba mucha atención porque no es lo que suelo leer, pero normalmente era un libro que aparecía en los stands principales como uno de los más vendidos o "mas conocidos". Cual es mi sorpresa cuando hoy leo que esa autora se ha autoeditado ella misma y que ha trabajado en su libro sin un apoyo editorial.

Me gusta conocer las historias que hay detrás de cada publicación, como llegaron a tener un publico, como trabajaron duro para ello, como se toparon con una editorial...
Lo más curioso es que hay infinidad de posibilidades en este mundillo para hacerse conocido, bien sea a través de Amazon, a través de un blog, vendiendo tus propios libros en una librería...
Que el campo sea tan abierto, eso hace que los autores no veamos todo tan negro, ni que pensemos que somos un fracaso porque una editorial nos diga que "No". Nos da cierta positividad saber de esos autores, que se les de más visibilidad y que te den ánimos para que continúes tratando de luchar por tus sueños.

La verdad es que aquí, como en todos los lados, se pisotea mucho las ilusiones de la gente, pero cuando ves que hay otras maneras de hacer las cosas... Se te pone una sonrisa en la cara y hace que tengas más ganas todavía de comerte el mundo, que nadie te va a parar.
Admiro muchos a este tipo de autores que regalan sus experiencias y su manera de llegar a los demás y que no se encierran en cuantos libros van a vender.

Después de leer este articulo, se lo he enseñado a una de las personas que más me apoya en esto de escribir y me ha dicho "Lo importante es que después de un libro, venga otro libro y que nunca pares de escribir"


Gracias por leer

https://elpais.com/elpais/2018/06/08/escaparate/1528463277_551347.html