martes, 11 de septiembre de 2018

Fotos

Coge la cámara de fotos y apunta a cualquier lado, buscando una imagen cotidiana pero a la vez increible.

Ama captar la vida desde que tenía uso de razón y le gusta ir solo ella a perderse entre imágenes que ocupan mucho espacio en su ordenador. En uno de esos paseos, recuerda que debe comprar una tarjeta de memoria, pues no es capaz de eliminar cualquier instante, ya que todos le parecen importantes. Son milisegundos de vida, y la vida cambia y transcurre solo en esas ínfimas unidades de tiempo. 

Esta en un parque, escuchando a los pájaros y admirando las flores que en cualquier día de rutina no le parecen más que decorado que sirve para alegrar las almas marchitadas. El móvil lo lleva apagado, sabe que no recibirá ningún mensaje de nadie pidiéndole que queden para captar instantes, si no que por el contrario le dirán de hacer "fotos artísticas" que acabaran en cualquier red social con el hastag #fotochula #natural, y serán imágenes tipo; alguien mirando al horizonte haciendo como que no le están fotografiando. Ella pondría el hastag #artificial #mentira #pasiónpisoteada #egodesmedido #feo.
Le pedirán imágenes que a nuestra protagonista no le agradara plasmar en su tarjeta de memoria
minúscula, pero que deberá hacer si quiere seguir conservando la amistad de algún que otro ser humano. 


De repente, ve alguien a lo lejos que se esta secando las lágrimas con un pañuelo que ya esta completamente desfigurado por el dolor. Sin duda algo malo a debido de ocurrirle, pues su apariencia no deja lugar a dudas. Espalda corvada, dientes apretados, pelo enredado y ojos enrojecidos.
Por un momento se ve tentada a fotografiar a aquella persona que esta sumida en su desgracia como si llevara trás de si una guerra. 

Sí, posiblemente haya muchas imágenes dolorosas en el mundo, como cuando hay un funeral a gran escala o una catástrofe. Todos sabemos el porque de esas lagrimas y de ese dolor, pero... ¿Y en una foto de una persona que no supiéramos el motivo? ¿Qué sensación nos causaría? ¿Veríamos belleza en la imagen o sentiríamos tristeza? 

O si fuera la imagen de una discusión real entre dos personas desconocidas, o la cara de decepción de un ser humano que no encuentra consuelo en nada, o la fotografia de un grupo de amigos con rostros angustiados por algo que acaban de hacer... 
La ignorancia en este caso, puede ser algo interesante para el que lo ve desde fuera.

Nuestra fotografa echa mucho de menos esas capturas en las que una sonrisa sea verdadera y un rostro serio no se utilice para parecer alguien interesante. Solo encuentra esa verdad cuando sale a la calle y observa, o cuando ve los trabajos de otros colegas fotografos que exponen en alguna que otra sala dedicada a dicho arte. 


Vuelve a casa con el rostro desencajado, disgustada por esa persona que ha visto llorando, aunque no supiera el motivo de su llanto. Hoy no ha hecho ni una solo instantánea y se siente vacía y extraña.

Se mira frente a un espejo y sin cambiar su expresión, se hace una foto.

Titulo de la imagen: Un grito silencioso. 


domingo, 24 de junio de 2018

Corregir cada momento

Escribir un libro es ciertamente hermoso.
Convives con tus personajes día y noche y les coges un cariño especial que solo los lectores son capaces de comprender. Pero cuando lo terminas, solo sientes melancolía, tristeza y mucho, mucho miedo, o al menos ese es mi caso.

Me suelo enfrentar al terror de no saber si mi libro es bueno o es malo. A mi me puede parecer una cosa, pero claro, un libro esta para compartir y que otros lo lean y eso es lo me paraliza, el que alguien diga "esto es pura basura".
Debo de decir, que antes llevaba las criticas peor, pero ahora con un par de libros en Amazon y habiendo leído de todo, comprendo que no puedo llevarmelo a un terreno personal todo lo que opinen de mis novelas.
Pero igualmente, terminar un libro y enfrentarlo a un ojo critico, asusta y el primero que tiene que volver a leerlo es el mismisimo autor.

Yo ahora mismo estoy corrigiendo "La muerte de los sueños", que si habéis pasado por mi Intagram lo habréis visto en un par de Stories.

Decidí imprimirmelo todo para corregirlo tranquilamente en cualquier momento y lugar, y luego pasarlo al ordenador. Si vierais ahora las hojas... están llenas de tachones, de subrayados, de palabras en un lado de la pagina, y tengo apuntes en otras hojas para no olvidarme de algunos detalles...
Tengo un buen lío entre manos, ya que no se trata de corregir fallos ortográficos, que es básicamente lo más importante, si no también estoy corrigiendo frases mal estructuradas, situando las escenas (algunos lectores se quejaban en otros libros de que no se entendían los cambios de escenas) cambiando algunos elementos que no tienen sentido o que no se vuelven a nombrar...

Me lo estoy tomando muy en serio con este libro y no significa que con los otros no me lo tomara de esa manera y por eso tienen fallos.
Esto me gustaría explicarlo más despacio...
Al leer los comentarios de algunos lectores, me he dado cuenta de que he cometido errores garrafales, porque hablan de escenas sin sentido, de no situarse bien con algunos personajes, que la redacción es mala y alguien incluso llego a decir que mi libro era una traducción del ingles, y yo... ¿Que...
Obviamente toda la culpa es mía, sobre todo cuando me comentan que los personajes son planos.
Que un libro sea malo depende únicamente del autor y lo tengo bastante asumido, pero... quiero decir que me cargue con más culpa de la necesaria cuando me enteré de algo hace poco. No quiero dar detalles.
Debí de poner mucho más mimo en la corrección de los libros que estáis leyendo en Internet y que me pertenecen, pero cuando confías en ti y... en otros factores... y crees que todo es perfecto... nada es así y por eso quiero pediros disculpas desde aquí. Y por eso no voy a descansar hasta ver que "La muerte de los sueños" es un libro digno para mis lectores, porque os lo merecéis todo, os merecéis que os cuiden y os traten bien cuando estáis leyendo un libro y que no os encontréis con dificultades para entenderlo solo porque no se ha corregido por dos personas.

La verdad es que me esta resultando un duro trabajo, pero... increíblemente satisfactorio. No tengo ningún tipo de prisa, ni de presión, solo disfruto del proceso y sueño con millones de posibilidades para dároslo a conocer.

Por cierto "Deseos Encerrados" sigue en lo más alto de Amazon. Tengo la esperanza y así lo creo, de que sigue ahí a pesar de su "poca corrección" porque la historia le ha gustado a mucha gente. E incluso he leído la mejor reseña de la novela en un blog y me emocioné un montón.
Deseos encerrados me esta demostrando que lo que importa es una historia, la emoción que se le da a escribirla, la base...
Aunque veo a Deseos encerrados de una manera distante y a veces no la siento como mia, me emociona que este ahí y la gente este comentando sobre ella, eso me anima un montón y me hace sentir orgullosa de la idea que tuve y lo que escribí.
Me encantaría darla más promoción y más visibilidad es redes, pero por algunos motivos personales no puedo. Que la sigan leyendo es... fabuloso.

En fin, seguiré por aquí, dando guerra con mis relatos y mis experiencias. Gracias lectores.


sábado, 16 de junio de 2018

Todas las noches

Cuando eres la protagonista, cuando escribes para desahogarte, cuando escribes con el corazón...

"Recuerdo subir las altas escaleras con mis pequeñas piernas hacia mi cuarto.
Antes de traspasar la puerta que tenía enfrente, tenía otra a un lado que no sabía muy bien a que conducía. Me acababa de mudar y aún no me había hecho el recorrido de toda la casa.
Aquella puerta me llamó la atención, la abrí, pero no pasé a través de ella. Era un trastero, lo supuse por el suelo de piedra, la oscuridad y lo siniestro de la estancia. Nunca se decora un trastero, ahí es donde acumulamos parte de nuestros sueños rotos y no queremos que nadie vea eso, nuestra cabeza, todo desorden.
Me quedé sentada en las escaleras, con la puerta abierta, con las palpitaciones de mi corazón a mil por hora. Al fondo de la estancia había un armario de madera antiguo y a su lado una puerta que daba a un rincón aún más oscuro y siniestro.
Tragué saliva, yo tenía que dormir al lado de esa estancia, sin saber ni atreverme a conocer que había allí dentro.
Mi madre, que pasó por mi lado a dejar unas cosas en mi nuevo cuarto, no me dijo nada sobre aquel lugar. Ignoró mi inquietud, pensando que estaba en mi propio mundo de fantasía, sin tan siquiera imaginar que acababa de descubrir el significado de la palabra “terror”.

Volví a mis ocupaciones de niña, hasta que al llegar la noche tuve que enfrentarme a pasar de nuevo por ahí. Abrí la puerta de un golpe y comprobé que era aún más aterrador que de día. La oscuridad se cernía sobre el lugar, llamando a gritos a los fantasmas de la noche. Sin duda, pensé, que aquel sitio era el refugió de algún ser inquietante que venía a por mi.
Alguna vez mande a mi gato dentro del trastero, pero obviamente no me trajo noticias de ningún tipo. Lo único que me sorprendió es que volvió pronto a mis brazos, siendo los gatos los animales más curiosos.

El tiempo pasó, las noches continuaron su ciclo y yo dormía tranquila porque tras pasar mi cuarto se encontraba la habitación de mis padres. Me sentía segura porque si algo me atacaba, yo podría correr para refugiarme en los brazos de mi familia. Eso si, tardaba en conciliar el sueño. Tenía los ojos abiertos en la oscuridad, alerta, temiéndome que si me debilitaba yendo a los sueños, ya no tendría escapatoria, no podría huir a tiempo, me sacaría de la cama y me arrastraría al armario que había dentro del trastero.

Ese trastero consiguió de verdad quitarme parte de mi vida, ya que me marché de aquella casa acompañada unicamente de mi madre y con un destino incierto. Mis padres se acababan de separar y yo solo recuerdo ese trastero y mis cosas y mis sueños abandonados en un cuarto que era mi fortaleza. Incluso mi único compañero, que era mi gato, quedó a merced de ese siniestro lugar.

Aún no entiendo que significa ser mayor.
Solo dicen que ser mayor significa ser valiente y no tener miedos para enfrentarte a lo que realmente es la vida.
Pero cuando yo fui más adulta, no desapareció nada de eso.
Me mude yo sola a una habitación. El portal era antiguo con paredes de piedra y unas escaleras que no estaban en muy buen estado. Aún así la casa era grande y mi cuarto bastante coqueto. Mis compañeras de piso eran mujeres que iban de aquí para allá, pero que dormían en la casa. Me sentí segura hasta que una noche me quedé sola.
Apagué la luz para dormir y tuve que volver a encenderla a los tres segundos. En esos pocos instantes de oscuridad, noté una especie de presencia en la casa. Posiblemente era algo psicológico, algo que estaba en mi imaginación y nada más, pero ni con la luz encendida esa sensación se escapaba de mi. Tenía hasta miedo de pasear por la casa y encontrarme algo que no quisiera. Me aguante las ganas de hacer pis, temerosa de que en medio del pasillo algo me atrapara. La angustia me abrazaba y me confundía y no sabía que me tranquilizaría más, si una puerta cerrada o una abierta. Si la cerraba, tenía la certeza de que escuchaba detrás de ella pasos o ruidos extraños y si la abría entonces aquel fantasma tendría más facilidad para atacarme.
Me movía intranquila en la cama y al día siguiente me levantaba con ojeras y con el cuerpo destrozado.
Yo ya sabía que tenía miedo a la oscuridad, pero no conocía el grado de terror que me producía estar en la cama incluso con la luz encendida. Era pánico a la noche, al silencio y a las leyendas en torno a la luna y sus monstruos. Con alguien en casa sentía más tranquilidad y entonces si lograba descansar.

Cuando me mudé con una pareja, sentí cierto alivio. Ya no dormiría sola, si no abrazada y segura. Pero, que error. Él tenía a veces turno de noche y yo recuerdo estar en el salón, con la tele encendida, luchando contra los monstruos. Ya no me servía dormir con la luz encendida, pues sentía como si alguien me fuera a soplar en el oído o a arañar la espalda. Era un miedo hacia algo que no existía, pero que inconscientemente cuando cerraba los ojos podía sentir ese soplido y esas uñas clavándose en mi. Abría los ojos y miraba a mi alrededor, paseaba por la casa, abriendo puertas y armarios y asegurándome que nadie rondaba en mi casa a las cuatro de la mañana.
Volví a la cama y entonces frutó del cansancio noté mis piernas agarrotearse y a mi cuerpo obligándome a dormir, pero yo luchaba con todas mis fuerzas hasta que escuchaba decir a mi pareja que “ya había llegado”.

Supe en ese momento que debía acudir a un especialista, puesto que mi cuerpo comenzaba a mostrar signos de cansancio extremo, además tenía miedo de volver a experimentar como mi cuerpo se bloqueaba y como mi corazón se me desbocaba del pecho.

Ahora, a veces duermo con una lamparita, otras no…
Alguna vez abrí los ojos en medio de la noche y vi un gigante perro de ojos rojos que me miraba queriendo devorarme, encendí la luz y pensé que todo era fruto de mi gran imaginación. A veces oigo cosas y digo… “es la casa”…

También sé que jamás podré dormir sola en un hotel o en una casa desconocida yo sola… Porque tengo miedo, mucho miedo, terror…

Y todas las noches… yo tendré miedo."